Anne Cheng, profesora del Collège de France y titular de la cátedra Historia intelectual de China, presenta su curso del año 2016-2017: Universalidad, mundialidad, cosmopolitismo (China, Japón, India) (continuación).
Encuentra los videos de sus enseñanzas:
El ciclo de cursos anterior se había centrado en identificar los elementos fundacionales de la civilización china, y en particular lo que ha constituido su base y estructura, a saber, lo que hemos llamado el continuismo antropocosmico, cuya cultura ritualista y el culto ancestral son algunas de las expresiones más centrales y duraderas. El curso del año pasado inauguró un nuevo ciclo al optar por desplazar radicalmente el punto de vista y considerar la civilización china desde su exterior. Para ello, ¿qué mejores perspectivas que las ofrecidas por sus vecinos inmediatos, el mundo indio por un lado, y Japón por el otro? Un tema de actualidad, en un momento en que China se presenta –y es percibida por el resto del mundo– como en plena ascensión y en posición de hacer prevalecer una pretensión a la universalidad que habría ejercido sobre su periferia durante siglos. Los eventos recientes, que muestran que China tiende a confundir la pretensión a la universalidad con la ambición hegemónica, son tantas pruebas de la importancia de una reflexión profunda anclada en una perspectiva crítica y una memoria histórica a largo plazo.
En el paciente trabajo de investigación que hemos emprendido, lejos de los clichés periodísticos y las generalizaciones apresuradas, ha sido necesario comenzar por evaluar la validez de la visión centrada, centrípeta y centralizadora elaborada por el mundo chino en su proyecto civilizacional. ¿No deberíamos ir más allá de esta representación que, por prevalente y tenaz que haya sido, ha sido la más veces cuestionada, incluso contrarrestada por la realidad de los hechos? ¿Es justificado hablar de "la China" como si siempre hubiera constituido una entidad masiva, autorreferencial y autosuficiente, tal como pretende ser hoy? ¿No deberíamos interrogarnos sobre las diversas maneras en que ha aprehendido, buscado (o no) conocer y entender el mundo, situarse y orientarse en un espacio más amplio que ella, entrar en relación o ser confrontada con realidades distintas, aunque eso signifique verse sacudida en su mismo fundamento? En resumen, ¿no sería hora de considerar a China en sus relaciones con el mundo, en lugar de como un mundo en sí mismo?
Descubre todos los recursos del Collège de France:
Síguenos en: